Por este orden. Los dos primeros pesan más que todo lo demás junto.
1
Jurisdicción y titularidad
Determinante
Dónde está registrada la empresa decide a qué autoridad tiene que responder y qué le pueden obligar a entregar. Importa igual quién es el dueño: en los últimos años varias marcas conocidas han pasado a manos de grupos que también poseen sitios de reseñas de VPN, y eso convierte muchas «comparativas» en publicidad.
2
Política de registros, auditada
Determinante
Todos dicen «no guardamos registros». La frase sola no vale nada. Lo que vale es una auditoría independiente, reciente, con el informe publicado entero y no un resumen de marketing. Comprueba la fecha: una auditoría de hace cinco años no dice nada de la empresa de hoy.
3
Protocolos
Alto
WireGuard y OpenVPN son el estándar razonable. Desconfía de protocolos propietarios sin documentación pública: la criptografía que nadie de fuera ha podido revisar es la que suele romperse.
4
Fugas y cortafuegos
Alto
Un VPN que filtra las consultas DNS por fuera del túnel, o que deja pasar tráfico IPv6 sin cifrar, no está haciendo su trabajo. El kill switch debería venir activado de fábrica, no escondido en los ajustes.
5
Velocidad real
Medio
Todo VPN cuesta velocidad, y la cifra que importa es la que tú obtengas desde España al servidor que vayas a usar. Mídelo tú: apaga el VPN, mide, enciéndelo, vuelve a medir. Nuestro test lo hace en dos minutos.
6
Precio real
Medio
El precio anunciado casi siempre es el de contratar tres años por adelantado. Mira qué cuesta la renovación, que suele ser bastante más cara que la primera vez, y si hay devolución de verdad.