Repetidor, PLC o malla: cuál necesitas
Tres formas de llevar internet al otro extremo de la casa, con resultados muy distintos.
Repetidor Wi-Fi
Capta la señal del router y la vuelve a emitir. Es lo más barato y lo más limitado: el mismo radio recibe y retransmite, así que la velocidad se parte por la mitad en todo lo que se conecte a él. Además necesita recibir buena señal para reemitir algo decente, de modo que hay que colocarlo a media distancia, no en la zona muerta.
Para qué sirve: que llegue algo de señal a una zona donde no llegaba nada. Para qué no: tener velocidad allí.
PLC (red por el cable eléctrico)
Dos adaptadores llevan los datos por la instalación eléctrica de casa. Bien: no depende de paredes ni distancia en línea recta. Mal: depende por completo de cómo esté cableada la vivienda. En un piso reformado y en el mismo circuito puede dar resultados excelentes; entre dos circuitos distintos, o con una regleta con protector de sobretensión de por medio, puede no funcionar en absoluto.
Para qué sirve: llevar conexión estable a una habitación concreta y lejana, sobre todo si allí la vas a usar por cable. Aviso: compra en un sitio con devolución fácil, porque hasta que no lo pruebas en tu casa no sabes si funciona.
Wi-Fi en malla
Varios nodos que forman una sola red y se coordinan entre ellos, pasándote de uno a otro sin que se corte la conexión. Es la solución técnicamente buena: cobertura uniforme, sin redes duplicadas y sin perder la mitad de la velocidad si los nodos tienen radio dedicado para hablar entre sí.
Lo mejor de todo: si puedes llevar un cable Ethernet a cada nodo, la malla deja de tener cualquier inconveniente. Es lo que se llama backhaul cableado y convierte un sistema bueno en uno perfecto.
Y la opción que nadie quiere oír
Un cable Ethernet por la rejilla del suelo o pegado al rodapié cuesta cinco euros, no falla nunca y da la velocidad completa. Es feo y es la mejor solución. Para la tele, la consola o el sobremesa, casi siempre gana.